La Loteria de “El Niño”

EL NIÑO

Daniel Monzón es un experto en encontrar y desarrollar fuentes de atracción para el espectador en sus películas. Son elementos magnéticos que introduce sobretodo en el guión y en el reparto. Como ya hiciera en Celda 211, en El Niño crea una ambientación que alejándose de lo cotidiano, tiene personajes y relaciones que no dejan de ser humanamente cercanos, lo que consigue involucrarnos desde el primer cuarto de hora de película. La fraternidad natural entre Niño y el Compi, y de Tosar con su compañero junto con los gags y guiños de humor con acento gaditano le dan una solidez que colabora mucho con el dinamismo que en un género que depende mucho del ritmo, es fundamental.

131999

Como en la mayoría del cine español contemporáneo, la película tiene un final inusual y se sale de los tópicos, dándole un realismo que tanta falta hacía en el cine clásico, tan romántico y evasivo. Y nos encanta porque sentimos que esa historia podría habernos pasado a cualquiera, porque ocurre bastante cerca de nosotros, porque era impensable que un thriller de esta categoría estuviera al alcance de españoles. No es una Jungla de Cristal, tan ajena y poco tangible, no es Corrupción en Miami (gracias a dios), y no por falta de épica ni efectos especiales, pues el impecable trabajo de producción está a la altura de los estudios de Hollywood, sino porque es veraz, es cercana y tiene una identidad muy personal, manteniendo un listón alto de complejidad argumental. Y lo que he llamado efectos especiales, es en realidad un increíble trabajo de rodaje, pues las escenas de acción fueron filmadas in situ (la goma navegaba de verdad y el helicóptero volaba de verdad). Espectacular.

 

Como decía, el arma potente de Monzón se suele refugiar también en el reparto. El equipo secundario es de fiar, veteranos de nuestro cine y gente con galones, a saber Eduard Fernández, Sergi López, Jesús Carroza… Pero no cabe duda de que el éxito y el tirón de este filme viene por otro lado. Luis Tosar, para mí el mejor actor español del momento, da la talla a la perfección y hace lo de siempre; llenar la pantalla, alimentar al espectador cada vez que le enfoca la cámara y mira, sonríe o habla. Sin embargo esta vez pierde el protagonismo magnético que tuvo en Celda, y es este nuevo chaval guapete de ojos azules, con presencia y serenidad arrolladora y salero andaluz el que coge el testigo. Aunque es evidente su falta de experiencia interpretativa, como decían por ahí, siendo más guapo que Mario Casas, no actúa peor que Miguel Ángel Silvestre. Y es que, como aquél, se refugia precisamente en el tono cotidiano de la película para ganarse al público con miradas penetrantes y bromas entrañables, aprovechando el innegable ángel que tiene. Pues bienvenido sea, al director le ha tocado la loteria, la del niño que le ha hecho ganar el órdago que lanzó al ficharle como elemento atractivo de su fantástico thriller.

 

Y esta vez hay que decirlo, qué gozada es el buen cine español!

 

Ignacio Peña Kindelan

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s